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Abr

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UN TRANVÍA LLAMADO “DESEO”

Llevo escuchando hace tiempo la palabra deseo y dentro de unos contextos los cuales me resultan curiosos. Curiosos porque esa es una palabra que se repite a todas horas en interminables conversaciones delante de un café, en charlas de amigos e incluso en mi propia consulta, donde la semántica/interpretación que se le da nos lleva a extensos debates donde todos quieren apoderarse de la razón.

Supongo que las situaciones que vivimos nos hacen variar nuestras palabras (pensamientos), buscar en lo más recóndito de nuestro cerebro aquellas viejas palabras, amagadas por el polvo (miedos), las cuales hacemos revivir para adornar las frases que se escurren por nuestras bocas…

Hemos empezado a utilizar términos y frases que antes sólo unos cuantos dejaban dibujar a lo largo del día y en contadas ocasiones, y saliendo de esta aura medio romántica para adentrarse en la maravillosa realidad haré referencia a las redes sociales donde se agolpan, se amontonan, unas encimas de otras, solapándose en segundos miles de frases que en su día utilizaron grandes personajes de la historia y las hacemos nuestras para darlas a conocer al mundo. Frases que dejan entrever cómo debemos afrontar los retos, las pérdidas, los objetivos, las motivaciones. Frases que todo el mundo apoya, claudican ante ellas, veneran, idolatran y están totalmente de acuerdo con lo que exponen pero entonces ¿por qué nadie las cumple?

“Lo que no te mate te hará más fuerte”, “ un gran viaje comienza sólo con un primer paso”, “ lo importante no es la meta o el destino sino el camino recorrido”, “ la felicidad es la ausencia del miedo” y cientos, miles de frases con mensaje de “cambia tu forma de vida”. Creo que las personas tenemos muy claro cómo debemos afrontar los retos a nivel teórico pero no sabemos cómo hacerlo, qué herramientas se deben usar o simplemente deseamos todas esas cosas.

El deseo (El deseo es la consecuencia final de la emoción inducida en origen por la variación del medio. La cadena causa-efecto que le corresponde es la siguiente: Emoción -> Sentimiento -> Deseo / El deseo es una maquinación) es algo que en un momento o varios de nuestra vida todos tenemos, deseamos, anhelamos, nos encantaría que todo aquello que está en nuestra cabecita se haga realidad. ¿Es contraproducente desear cosas? ¿Es nociva la sensación del deseo? ¿Intoxica nuestra alma? El deseo va ligado a las emociones, algunos luchan por cumplir esos deseos con las herramientas que poseen y otros no les importa los medios para conseguir su fin.

¿A dónde quieres ir a parar?, te preguntarás una vez leído hasta aquí, a que el deseo no es suficiente para afrontar nuevos retos, para crecer, para estar mejor con nosotros mismos, para avanzar en el sinuoso camino de la vida. El deseo nos invade continuamente cada vez que vemos ese coche, esa chica/o, ese puesto de trabajo, esa casa, esa situación, nos invade la sensación de tenerlo en nuestra propiedad, de adquirirlo, de poseerlo.

El deseo es igual al “me gustaría”, “estaría bien”, “sería ideal” pero contrario a “lo quiero conseguir”, a esa sensación de “ tengo que conseguirlo, luchar por ello y lo voy a hacer”. Desear las cosas no es suficiente, tenemos que programar en nuestra cabeza qué cosas tenemos que hacer para conseguirlo, estructurar un mapa que nos lleve a conseguirlo y enfrentar a las dos partes de nuestra mente, a las que generan nuestros conflictos internos, a esa parte que dice que “lo va a hacer” y a la otra que dice “para qué”.

Enfrentarnos a las que ocasionan el conflicto destapará muchas creencias, falsas necesidades, temas desconocidos hasta para nosotros y el objetivo será que cada una de ellas aporte su parte positiva para trabajar en equipo y lograr conseguir el objetivo. Descubriremos como es posible que frentes opuestos coordinados perfectamente sean capaces a aunar sus fuerzas para conseguir todo aquello que se propongan.

Siempre se ha dicho que “querer es poder” y esa es otra frase que podemos tener en cuenta, que las situaciones de la vida son perfectamente afrontables, si conociéramos algunos hechos ocurridos en otras partes del mundo por personas anónimas, sucesos que se dan diariamente y no llegan a nuestros oídos nos daríamos cuenta que todo aquello que pensamos que nos está hundiendo no son más que deseos no alcanzados porque hemos destinado demasiado tiempo a imaginar como sería en vez de vivir la consecución del mismo, a que hemos perdido la vida deseando en vez de luchando por ello y que para consolarnos hemos tirado de un recurso que utiliza mucha gente “total da igual, no era importante”.

Queridos amigos yo dejaré pasar el tranvía llamado “Deseo” y me espero al llamado “Quiero y puedo”…